Una mirada a los atractivos turísticos de algunos de los municipios del departamento del Huila.

Desierto, vestigios precolombinos, turismo extremo y actividades culturales, gastronómicas, cafeteras y hasta místicas: estas palabras resumen una travesía mágica, a todas luces, por el Huila.

El departamento, ubicado en el suroccidente del país, está flanqueado por Tolima, Cundinamarca, Meta, Caquetá y Cauca; cuenta con una gran oferta turística que vale mucho la pena conocer.

De la mano de la Cámara de Comercio del departamento y la agencia de viajes Turislab hicimos un recorrido de ensueño (Luxury Huila) por los municipios de Villavieja, Paicol, Tesalia, Gigante, Garzón y su centro poblado de la Jagua, Pitalito y San Agustín, que representan muy bien la variedad y riqueza de esta región de Colombia.

Eso sí, para disfrutarlo como debe ser se necesitan entre cinco y seis días, llevar ropa fresca y zapatos cómodos para las caminatas, mente abierta y mucha energía.

Iniciamos nuestro recorrido en el norte del Huila, en Villavieja, que tiene como su principal atractivo a toda una maravilla: el impactante desierto de la Tatacoa.

Desierto de La Tatacoa, Huila.
Foto: Héctor Fabio Zamora. EL TIEMPO

Para los viajeros es la oportunidad de entrar en contacto con un ecosistema único, para los fotógrafos profesionales y aficionados es un lugar paradisíaco; la exploración visual puede hacerse tanto de día como de noche, sin importar la hora, porque siempre es posible obtener instantáneas que realmente quitan el aliento.

Para conocer el desierto se han organizado varias rutas, entre las que se cuentan El Cardón, El Cusco, El Observatorio Astronómico y Los Hoyos.

Desde la Tatacoa y sus rutas de exploración nos desplazamos a Tesalia, un territorio de orquídeas ubicado en el noroccidente del Huila y que es la puerta de entrada a territorio Páez. Sus calles están adornadas por más de 30 murales que cuentan la historia de este municipio, cuyo primer nombre fue Carnicerías… muy gráfico, si se tiene en cuenta que deriva de los fuertes enfrentamientos que indígenas y españoles tuvieron en este territorio. El Tesalia fue adoptado luego por la gran similitud con las montañas que rodean a la ciudad griega del mismo nombre.

Conviene aprovechar el paso por este lugar para visitar las haciendas típicas y sus casonas, otro atractivo de esta zona del Huila considerada una de las despensas del departamento.

La Caja de Agua, una cueva cuyo recorrido incluye el paso por grietas y pequeñas cascadas.
Foto: Héctor Fabio Zamora. EL TIEMPO

Llegando al municipio de Paicol visitamos la Caja de Agua, una cueva cuyo recorrido es seguro para los visitantes. Emociona poder pasar por grietas y pequeñas cascadas que ha dejado la naturaleza con el paso de los años.

En Gigante visitamos el mirador montaña La Mano del Gigante, un espacio de recreación que combina el arte y la naturaleza. Es un lugar más que apropiado para el descanso: ofrece servicio de hospedaje, tiene senderos ecológicos que invitan a la caminata y aviturismo. El municipio debe su nombre a dos cerros, el Matambo y el Mirthayú, que según dicen sus pobladores tienen formas de seres humanos.

A 10 kilómetros de la zona urbana de Gigante se encuentra la vereda El Rodeo, un lugar para disfrutar de la naturaleza en el entorno que ofrece la Mano del Gigante; desde allí pusimos rumbo a Garzón, la Capital Diocesana del Huila.

Este municipio fue fundado por colonos españoles en 1783, época de la que proviene un patrimonio arquitectónico que vale la pena conocer. Al igual que buena parte del departamento, Garzón es un destino con atractivos turísticos religiosos, culturales, de naturaleza y aventura. Allí sus escuelas de danza nos recibieron con una demostración de sus bailes y trajes típicos regionales.

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El Tiempo